Hola, hola soñadora!!

Hoy mi hijo de 5 años ha aprendido a bailar una peonza y solo ha tardado un día entero. Puede que parezca poco, pero a mí se me ha hecho eterno. ¿Por qué? Pues porque ha sido todo un día de frustraciones, enfado, lloro, un día de “que nunca me saldrá”, “que no sirvo para esto” …

Me ha recordado mucho a cuando yo empecé con esto del emprendimiento. Ha pasado por las mismas fases, solo que él lo ha logrado en tan solo nueve horas y yo tardé años en conseguirlo. Y tú me dirás: claro, si solo era bailar un simple trompo, lo de emprender tiene mucha más miga. Pues déjame decirte que te equivocas. Para él ha sido toda una odisea encontrar la técnica para conseguir bailarlo, pero tenía tres cosas que le han llevado a lograrlo, tres cosas que a mí me costó años aprender y poner en práctica.

  • Una, tenía claro que quería conseguirlo.
  • Dos, no ha perdido la motivación en ningún momento, eso sí más de un berrinche ha tenido.
  • Y tres, no ha parado hasta conseguirlo, en lo cabezota se parece a su madre.

Cuando somos niños poseemos todas estas cualidades. Con el paso de los años las perdemos, además nos inundan los miedos y dejamos pasar las oportunidades para lograr lo que deseamos. ¿Quieres alcanzar lo que te propongas como un niño de cinco años?

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