Hola, hola soñadora!!

Hoy la cena en mi casa ha dado mucho de sí. Mi hijo de 5 años se pasa todo el día pidiéndonos que le contemos historias de cuando éramos pequeños, y créeme, al principio molaba, pero llega un momento que, aunque una ya tenga 40 primaveras y tenga mucho que contar, no recuerda la mitad de lo que le ocurrió en su vida.

Hoy le ha tocado el turno a su padre y mientras cenábamos le ha contado la historia de cuando él quiso ser mago. Le hizo un truco de magia a sus padres que le costó un plato roto y algún que otro enfado de mis suegros. El caso es que mi hijo se lo ha pasado pipa escuchando como su padre contaba sus batallitas y nos hemos reído muchísimo.

Al irnos a la cama mi hijo me ha preguntado: “¿Mami, jugamos a dar las gracias?” Es un juego al que no hace mucho tiempo que jugamos, se lo propuse una vez y desde entonces es él el que me pide jugar cada noche. ¿Qué de qué va ese juego? Pues hay que dar gracias por todo lo bueno que nos ha ocurrido en nuestro día. Terminar el día con la emoción de gratitud hace que afrontes el siguiente día con una energía más positiva y que te sientas capaz de hacer lo que tengas que hacer para acercarte a tus objetivos, sean cuales sean. ¿Sabes qué es lo que ha agradecido mi hijo? El tiempo en familia contando las historias vividas. Por supuesto él también nos contó una de sus batallitas de cuando él era más pequeñito, no iba a ser menos.

No dejes de agradecer cada uno de los momentos vividos a diario, no dejes de ser un ejemplo para tus hijos y cómo no, comparte momentos inolvidables junto a ellos, es la forma de dejar tu legado en esta sociedad.

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